Debido a lo anterior, es comprensible que las leyes de la teoría del caos
estén encontrándose útiles para ser aplicados para su utilización en múltiples
áreas de la ciencia, sobretodo, en los llamados movimientos caóticos, entre los
que encontramos los movimientos de las partículas de los fluidos y la
homeostasis, entre otras.
Clasificación
Los sistemas dinámicos se pueden clasificar
básicamente en:
§
Estables
§
Inestables
§
Caóticos
Un sistema estable tiende a lo largo del tiempo a
un punto, u órbita, según su dimensión (atractor o
sumidero). Un sistema inestable se escapa de los atractores. Y un
sistema caótico manifiesta los dos comportamientos.
Por un lado, existe un atractor por el que el sistema se ve atraído, pero a la
vez, hay "fuerzas" que lo alejan de éste. De esa manera, el sistema
permanece confinado en una zona de su espacio de estados, pero sin tender a un
atractor fijo.
Una de las mayores características de un sistema
inestable es que tiene una gran dependencia de las condiciones iniciales. De un
sistema del que se conocen sus ecuaciones características,
y con unas condiciones iniciales fijas, se puede conocer exactamente su
evolución en el tiempo. Pero en el caso de los sistemas caóticos, una mínima
diferencia en esas condiciones hace que el sistema evolucione de manera
totalmente distinta. Ejemplos de tales sistemas incluyen el Sistema Solar,
las placas tectónicas, los fluidos en régimen
turbulento y los crecimientos de población.
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